Fez, mayo de 2022
La medina más antigua de Marruecos: puertas de madera, curtidurías, el cobre batido a mano, el pan sobre la cabeza de las niñas y el tráfico que corre fuera de las murallas.
15 mayo 2022 · 1 min de lectura
Dentro de la medina se camina despacio, porque cada umbral es un cuadro: una mujer sentada frente a puertas de madera cerradas, el calderero que golpea una olla enorme, las curtidurías vistas desde arriba con sus pozas de color.
En los callejones la vida pasa de mano en mano: el pan que las niñas llevan sobre la cabeza, el té servido desde lo alto, el vendedor de frutos secos detrás de la balanza, un hombre que cruza la calle cargado de pavos.
Fuera de las murallas todo cambia. Los medios de transporte me llamaron la atención: motos cargadas, petit taxis rojos, triciclos. Buscaba el momento justo, el que cuenta la calle tal como es.
En el camino, en los bosques de cedros del Medio Atlas, los macacos se dejan acercar.
Fotografiado con la Sony A7 III y el 28-70.


